Contracción histórica en la actividad económica

agosto 5, 2020

Asuntos Públicos

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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que la economía de México se contrajo 17.3% en el segundo trimestre del año (53.2% anualizado), con respecto al trimestre anterior, y 18.9% con respecto al mismo trimestre del 2019. Esta caída en la actividad económica, causada principalmente por la pandemia de Covid-19, es la más profunda desde que se lleva registro del Producto Interno Bruto (PIB) en México.

Durante la crisis económica de 2008, el PIB cayó 7.8% en el segundo trimestre del 2009; en la crisis de 1995, la economía alcanzó una caída de 8.6% en el segundo trimestre de ese año; y en 1932, durante la Gran Depresión, el PIB se contrajo 14.92%. Previo a la pandemia, la economía ya mostraba un estancamiento al mostrar un retroceso de 0.3% en el 2019. Con el impacto económico del Covid-19, la contracción se convirtió en una de las peores crisis económicas en la historia de México contemporáneo.

Desglosado por los principales sectores de actividad económica, la mayor contracción se tuvo en el sector secundario con un retroceso de 26.0% a tasa anual. Dado que las cifras de actividad industrial hasta mayo mostraban una contracción de 26.6%, el dato trimestral sugiere que hubo una ligera recuperación en junio. Con respecto al sector terciario, también conocido como sector de servicios, la caída en el trimestre fue de 15.6% en su comparativo anual.

Por último, en el sector primario se tuvo una caída muy ligera de apenas 0.3% anual, pues el consumo de alimentos es una necesidad básica y su producción y comercialización son consideradas actividades esenciales, por lo que la suspensión de actividades tuvo un impacto mucho menor sobre el sector.

Varios expertos coinciden en que fuera de que la crisis se deba en mayor parte a la pandemia del coronavirus, el entorno económico de México se venía deteriorando desde el año pasado por aspectos internos, y en especial relacionados con la certidumbre necesaria para fomentar y atraer la inversión.

El Gobierno Federal se ha visto envuelto en controversias públicas con organismos autónomos como el Instituto Nacional Electoral (INE) y órganos reguladores en materia de competencia económica como la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) o interferido en las decisiones de la Comisión Reguladora de Energía (CRE); incluso ha tenido controversias con el sector privado surgidas de incumplimientos de contratos suscritos por la administración pasada, cancelación de proyectos ya asignados, o cambios en el marco jurídico del sector energético.

Asimismo, la situación de seguridad pública se ha tornado más severa y las cifras de homicidios dolosos a nivel nacional rebasan los máximos históricos. Estos aspectos juegan en contra de crear un ambiente propicio para la inversión, y en consecuencia frenan la expectativa de crecimiento en el largo plazo.

Cabe destacar que, aunque se espera una recuperación de la actividad económica en la segunda mitad del año, el balance de riesgos para el crecimiento en el largo plazo sigue sesgado a la baja, por factores como:

• La falta de una política fiscal expansiva que evite la quiebra masiva de empresas.
• Cambios en el marco jurídico que generan desconfianza y desincentiven la inversión.
• Debilitamiento de las instituciones y organismos autónomos del Estado.
• La evolución de la pandemia, que hasta la fecha no se ha logrado disminuir significativamente el número de contagios diarios, por lo que la actividad económica continúa restringida.
• El riesgo de un rebrote internacional de la pandemia, especialmente en China y Europa.
• Las elecciones presidenciales de Estados Unidos, programadas para noviembre de este año, en las cuales México podría convertirse en un blanco político de los candidatos.

En general, organismos e instituciones internacionales y nacionales, así como economistas esperan una lenta recuperación económica y visualizan varios posibles escenarios, para la economía:
• En un escenario optimista se tendría un efecto rebote en el que el PIB crece entre 3% y 5% en 2021 y continuar con una trayectoria de crecimiento promedio de 2%, es decir, observaríamos una curva en forma de “V”.
• En un escenario pesimista, la economía crecería a una tasa de entre 1% y 1.5% en el 2021. Este escenario podría darse ante una prolongación de la pandemia, en donde se observe un crecimiento estacando alrededor del 1% anual, eso significa una curva en forma del símbolo de raíz cuadrada.
• Otros escenarios prevén que la curva de la economía tenga forma de “W”, esto en caso de que haya una segunda ola de la pandemia que obligue a un segundo confinamiento masivo, deteniendo una vez más la economía. Finalmente, otro escenario considera que la curva económica podría tener forma de “U”, con una contracción económica prolongada y una recuperación en el largo plazo.