Guerra comercial Estados Unidos – China

mayo 15, 2019

Asuntos Públicos

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El conflicto comercial que protagonizan Estados Unidos y China, que inició el año pasado luego de que Donald Trump anunciara la imposición de aranceles hasta por 50 mil millones de dólares a los productos chinos, entró en días recientes en una nueva etapa.

Estados Unidos intensificó una guerra arancelaria con China el pasado viernes al elevar los impuestos a productos chinos valorados en 200,000 millones de dólares. En respuesta, China planea imponer aranceles a productos de Estados Unidos valorados en 60,000 millones de dólares, informó el Ministerio de Finanzas. China dijo que los nuevos aranceles a bienes estadounidenses, que entrarán en vigor el 1 de junio, irán del 5% a 25% y se aplicarán sobre un total de 5,140 productos.
 
De acuerdo con el presidente de los Estados Unidos, China ha recurrido a prácticas comerciales desleales a lo largo de los años, lo que ha generado esta guerra comercial que hoy tiene a las dos potencias amagando con nuevos aranceles a los productos del otro. No es la primera vez que Donald Trump hace este tipo de acusaciones. Desde que llegó a la presidencia, ha hecho similares señalamientos a México, Canadá y la Unión Europea, por mencionar sólo algunos.
 
Contrario a lo que sostiene Donald Trump, en el sentido de que es China quien pagará por las nuevas tarifas, Larry Kudlow, asesor económico de la Casa Blanca, admitió recientemente que son las empresas importadoras norteamericanas las que, a través de los impuestos que a su vez pagan al gobierno estadounidense, terminarán pagando los aranceles sobre los productos chinos. Quienes también se verán afectados serán los consumidores, pues deberán absorber todos estos costos adicionales en forma de precios más altos.
 
En efecto, los primeros impactos de esta guerra comercial comienzan a sentirse ya. A pesar de que China sigue siendo el principal socio comercial de Estados Unidos, sus flujos comerciales a Norteamérica cayeron un 9% en el primer trimestre del año. Mientras que en Estados Unidos las empresas y los consumidores pagaron casi el costo total de los aranceles impuestos a las importaciones chinas el año pasado.
 
Lo anterior ha sido ratificado por estudios publicados por las universidades de Princeton y Columbia, que calculan que las tasas impuestas les han costado a las empresas y consumidores norteamericanos alrededor de 3 mil millones de dólares mensuales en impuestos adicionales. Por su parte, el Banco Mundial coincide con esta apreciación y añade que en Estados Unidos han sido los agricultores y los obreros de los estados que votaron por Donald Trump las principales víctimas de esta guerra comercial.
 
De continuar este conflicto protagonizado por las dos economías más grandes del mundo, se podría volver a generar un nuevo clima de incertidumbre que afecte a la economía a nivel global. Así lo advirtió ya el Fondo Monetario Internacional (FMI) al asegurar que este desencuentro entre Estados Unidos y China fue uno de los factores que contribuyeron a una «expansión global significativamente debilitada» a fines del año pasado y que provocó una rebaja de las previsiones de crecimiento global para el 2019.